l estrés de la vida moderna es una realidad y lo único que puede ayudarnos a superarlo es buscar mejores formas de lidiar con las emociones extremas que nos puede provocar, y sobre todo, darle a nuestros hijos las mejores herramientas para entender su enojo, ponerlo en perspectiva, expresarlo y aprovecharlo más productivamente.
Sabemos que estas emociones, desde los berrinches hasta los arranques de ira, son una parte intrínseca del ser humano; y no sólo eso, el enojo tiene una función importante: enseñarnos a protegernos, saber qué nos gusta y qué nos molesta, exigir el trato que nos merecemos. Pero al mismo tiempo es vital entender sus límites: que no tenemos derecho a herir a otras personas, a lastimarlas física o verbalmente, pero que tampoco se vale dejar que exploten en actos violentos hacia nosotros.
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