Nalgadas o no nalgadas… ese es el gran dilema. Durante el peor berrinche de tu hijo, quizás te han recomendado darle una “buena nalgada” para controlarlo de una vez por todas. Pero ¿has pensado lo determinante que es la forma en que corregimos el comportamiento de un niño en el manejo de sus emociones? En nuestro número de noviembre, encontrarás un reportaje especial con una serie de estrategias de disciplina que te ayudarán a evitar las controvertidas nalgadas.

La revista bbmundo está inspirada en ti, un nuevo tipo de mujer que afronta la maternidad de una manera inteligente, práctica y creativa, y que siempre va un paso adelante en el bienestar de sus hijos y en su propio desarrollo.

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l tema de la disciplina es uno de los que más nos preocupa como mamás: cómo ayudar a nuestros hijos a entender los límites, cómo establecer reglas, qué comportamientos son los adecuados y cómo expresar las emociones sin frustración. Y seguramente alguien les dijo alguna vez, o ustedes mismas lo pensaron, que más vale una nalgada a tiempo si queremos tener todo bajo control.

A la larga, esta manera de disciplinar a nuestros hijos puede ser mucho más contraproducente de lo que creemos: les damos un doble mensaje (se vale pegar cuando el otro no hace lo que yo digo), el mensaje llega rápido, pero distorsionado (el niño recuerda la nalgada más que lo que hizo para merecerla) y, finalmente, enseñamos a nuestros hijos cómo perder el control de las emociones.

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