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La
habitación de un niño es su mundo privado, el espacio
que lo marcará y que siempre recordará con nostalgia.
Como padres, queremos reproducir el cuarto que nunca tuvimos,
pero lo importante es que refleje la personalidad de tu hijo.
Debe ser un lugar habitable y que realmente pueda aprovechar no
sólo para dormir, sino también para jugar, leer,
pensar y disfrutar.
Más
allá de que quieras un ambiente que parezca de revista
de decoración, el cuarto de tu hijo tiene que ser un espacio
que estimule su imaginación y le brinde comodidad, y que
más que nada le permita desarrollar su propia personalidad
con libertad, aunque eso signifique sacrificar tus propios gustos.
Con un poco de creatividad puede transformarse en lo que él
sueña. |
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