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La
metamorfosis que experimenta tu bebé apenas sale al mundo
es sorprendente: primero logra controlar el movimiento de sus
ojos, después obtiene la fuerza muscular necesaria para
sostener su cabeza y, más tarde, domina el movimiento de
sus manos.
Hacia
los seis meses ya puede sentarse y, al cumplir su primer año,
conquista una de las habilidades que lo harán independiente
durante el resto de su vida: se levanta y camina. |