Peleas por juguetes, jalones de pelo, acusaciones mutuas y algunas lágrimas. Los celos y la competencia han convertido a tus hijos en dos pequeños enemigos dispuestos a llegar a las últimas consecuencias. Ayudarlos a identificar sus sentimientos y apoyarlos puede ser la clave para alcanzar la paz.
La rivalidad entre los hermanos es uno de los problemas más comunes de convivencia en la infancia. Todos los padres sueñan con hijos que se llevan bien. Para muchos, es molesto escucharlos pelear y, muchas veces, se sienten atrapados en la situación, sin saber si deben o no intervenir, cómo y cuándo o cuánto hacerlo. Cuando el padre o la madre son a su vez hijos únicos, se sienten desconcertados y aún decepcionados porque no pueden entender cómo es que sus hijos se pelean cuando ellos hubieran deseado tanto tener con quién jugar.
La realidad es que, en la mayoría de las familias, los niños oscilan entre momentos en los que se llevan bien y otros en los que pelean. Las razones por las que lo hacen varían de acuerdo con la edad, y la intensidad y estilo de la pelea estará determinados por diversos factores.